Un desliz en la lavandería
Su perdición no vino de los pasajeros ni de los oficiales del barco, sino de una fuente inesperada: el servicio de lavandería. Un día, un joven limpiador de lavandería notó algo extraño mientras recogía ropa del camarote de Ed y Mabel. La pareja había utilizado el servicio con regularidad, pero la limpiadora se dio cuenta de que llevaban a bordo mucho más tiempo del que permite un crucero normal. Sus hábitos de lavado no coincidían con la rotación habitual de dos semanas de los pasajeros.

Un desliz en la colada
Sospecha en el aire
La limpiadora no sospechó inmediatamente nada nefasto, pero algo parecía raro. Mencionó su observación a un colega de pasada, observando cómo la ropa sucia de la pareja seguía apareciendo incluso cuando pasaban nuevos pasajeros. La noticia se extendió silenciosamente entre los rangos inferiores del personal del barco. Las conversaciones durante las pausas para cenar empezaron a centrarse en Ed y Mabel, y los trabajadores se preguntaban si la pareja eran polizones o formaban parte de algún extraño misterio sin resolver.

Sospechas en el aire

