La realidad de hacerse mayor
Aunque su espíritu seguía siendo aventurero, Ed y Mabel no podían negar la realidad física del envejecimiento. Los viajes largos eran cada vez más agotadores, y el movimiento constante del barco hacía mella en sus cuerpos. Empezaron a plantearse viajes más cortos y a hacer pausas entre cruceros para descansar y recuperarse. Aun así, la idea de retirarse por completo de la vida en el mar les parecía insoportable. Sabían que seguirían viajando mientras pudieran.

La realidad de hacerse mayor
Un último gran viaje
Tras varios años de cruceros más cortos, Ed y Mabel decidieron planear un último viaje largo. Eligieron un crucero mundial que les llevaría a los siete continentes, un final apropiado para su larga historia de amor con el mar. El viaje estuvo lleno de vistas impresionantes, nuevas experiencias e innumerables momentos de alegría. Cada parada parecía una celebración de la vida que habían construido juntos, una vida definida por la aventura y la exploración.

Un último gran viaje

