Viejos amigos y caras nuevas
Reconectar con viejos amigos fue reconfortante y agridulce a la vez. Muchos de sus compañeros habían envejecido, se habían jubilado y habían pasado a distintas fases de sus vidas. Algunos habían fallecido, mientras que otros se habían distanciado. La ausencia de Ed y Mabel durante una década había creado un vacío difícil de llenar. Aun así, se esforzaron por reconstruir las relaciones, asistiendo a pequeñas reuniones y recordando los viejos tiempos. Sin embargo, sabían que habían cambiado de un modo que sus amigos no podían comprender del todo.

Viejos amigos y caras nuevas
La llamada del océano
A pesar de sus esfuerzos por adaptarse a la vida en tierra, Ed y Mabel no podían librarse de la atracción del océano. Se encontraban visitando puertos deportivos y paseando por la orilla, viendo ir y venir cruceros. El aire salado y el horizonte lejano les llamaban, recordándoles la libertad que una vez tuvieron. Empezaron a plantearse si podrían vivir parte del año en un barco o hacer viajes frecuentes para satisfacer su ansia de viajar.

La llamada del océano

